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El Oslo Freedom Forum de la HRF según el Wall Street Journal: “Los Derechos Humanos más allá de la Ideología”

Por JOHN FUND
5 de Junio de 2009; Página W13

Oslo | Veinte años atrás, cuando el comunismo soviético colapsaba y nuevas democracias nacían en todos lados, surgieron grandes esperanzas de que los derechos humanos se universalizarían. Sin embargo, a la vez que este año marca el aniversario de la caída del Muro de Berlín, ayer también se celebró el vigésimo aniversario de la masacre de Tiananmen en China, un recordatorio de qué tan despiadados pueden ser los gobiernos autoritarios.

Tiananmen estuvo en las mentes de los 200 activistas de derechos humanos que se congregaron en esta impecable ciudad capital, donde cada año se entrega el Premio Nobel de la Paz. Pero el Oslo Freedom Forum (Foro de Oslo para la Libertad), organizado por la Human Rights Foundation, una organización con sede en Nueva York, fue diferente a cualquier otra conferencia de derechos humanos a la que yo haya asistido en el pasado. Al igual que en otras reuniones sobre la materia, problemas como el racismo y la discriminación de género estaban en las mentes de muchos de los participantes, pero en ésta no había el deseo de culpárselos a EE.UU. o a otras naciones occidentales. El énfasis estaba en promover los derechos fundamentales siempre y en todas las naciones.

“Es bastante simple,” dice Thor Halvorssen, el activista de derechos humanos de 33 años que fundó la conferencia. “Todos deberíamos querer la libertad de expresión, la libertad de asociación, el derecho a no ser torturado, la libertad de locomoción, el debido proceso y la libertad para poseer lo que a uno le pertenece.” Desafortunadamente, explica, “el establishment de los derechos humanos en las Naciones Unidas se limita a las palabras bonitas, porque muchos de sus países miembros matan, apresan o torturan a quienes disienten”.

De hecho, la Conferencia de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, llevada a cabo el mes pasado en Ginebra fue una desgracia, con el Presidente Mahmoud Ahmadinejad acusando a Israel de ser un “régimen racista” y diciendo que el “Zionismo” está dominando los medios de comunicación y los sistemas financieros de occidente. EE.UU. no envió una delegación a Ginebra, y varios representantes europeos abandonaron la conferencia durante la vociferación de Ahmadinejad. En contraste, el Oslo Freedom Forum fue una reunión seria de gente madura. Incluso el periódico de extrema izquierda de Oslo, Klassekampen (Lucha de Clases), superó su escepticismo inicial, describiendo al foro como “una impresionante asamblea de personas”.

Elie Wiesel, sobreviviente del holocausto nazi, Vaclav Havel, ex presidente checo, y Elena Bonner, viuda del disidente soviético Andrei Sakharov, no pudieron asistir por motivos de salud, pero todos enviaron mensajes grabados. La Sra. Bonner conminó a los delegados a combatir el “anti-semitismo y sentimiento anti-israelita que ha venido creciendo a lo largo de Europa” desde 1975, año en que ella aceptara aquí mismo el Premio Nobel de la Paz en nombre de su esposo. Vladimir Bukovsky, un científico que fuera torturado por la KGB por años, advirtió que muchos viejos opresores rusos se encuentran hoy “seguros en el poder nuevamente” bajo nuevos disfraces.

La conferencia también congregó a activistas de todos los rincones del mundo. Palden Gyatso, un diminuto monje tibetano, contó las horrorosas experiencias de estar encarcelado por 33 años y de haber sido torturado por sus captores chinos, quienes terminaran por destruirle todos los dientes, mediante bastones eléctricos que le colocaban en la boca. Luego de su conferencia, Gyatso fue abrazado por Harry Wu, un sobreviviente de 19 años en los campos de trabajo forzado chinos, los cuales aún contienen a un número indeterminado de prisioneros.

Aunque callado y reservado, Abdel Nasser Ould Ethmane mantuvo a su audiencia absorta mientras contaba cómo él había crecido en una familia de la élite Mauritania que tenía esclavos, incluso después de que esa práctica fuese abolida oficialmente en su tierra en 1981. Mientras vivía en Paris como adulto, sintió rabia frente a la indiferencia del mundo en relación a la esclavitud y se asoció con un antiguo esclavo de Mauritania para proveer asistencia legal a esclavos escapados y llevar adelante operaciones encubiertas de rescate de muchos aún esclavizados. El discurso del Sr. Ethmane fue seguido por una presentación de dos elocuentes oradoras de Kurdistán y Uzbekistán, ambas mujeres que habían pasado tiempo realizando activismo a favor de la democracia.

Algunas de las voces en la conferencia de Oslo son muy pocas veces escuchadas en occidente. Víctor Hugo Cárdenas, de Bolivia, se enorgullece de su descendencia indígena pero es un opositor implacable del presidente Evo Morales, un protegido de Hugo Chávez. Cárdenas, ex vicepresidente de Bolivia, se refirió a Morales como un “ícono indígena postizo y de costumbres nada indígenas” que estaba utilizando “grupos gubernamentales de choque” para silenciar a sus críticos. En efecto, dijo que varios de los matones de Morales habían atacado su casa recientemente y golpeado a miembros de su familia, pero que se oye muy poco de esto en los medios de comunicación, ya que varios de éstos estarían comprados con dinero de Hugo Chávez.

Los anfitriones noruegos se mostraron entusiasmados con repetir el evento el próximo año. El foro de seguro atrajo a los enemigos correctos. Durante la conferencia, los periódicos noruegos reportaron que la Embajada Cubana había enviado una denuncia larga contra el foro, acusando al Sr. Halvorssen y al ex prisionero político cubano Armando Valladares de ser agentes de la CIA. La embajada también escribió que el Sr. Valladares era un “terrorista,” y acusó al representante de la Human Rights Foundation-Bolivia de “proveer el grueso de los fondos para la banda terrorista” que habría complotado para asesinar al presidente Morales.

El Sr. Halvorssen encontró la acusación a la vez irrisoria e irritante. “Me acusan de trabajar con la CIA en países que ni siquiera he visitado”, me dijo. “En cuanto al Embajador Valladares, él fue el primer prisionero de conciencia cubano de Amnistía Internacional. Y Amnistía generalmente no protege a agentes de la CIA.”

Esta es una traducción de un artículo en inglés que fue publicado en el Wall Street Journal. Para leer el artículo en su versión original favor pinchar aquí.


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