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HRF condena la visita de Lionel Messi al dictador de Gabón

Libreville, Gabón (3 de agosto de 2015)—Human Rights Foundation (HRF) condena la visita del astro del fútbol mundial y activista por los derechos de los niños Lionel Messi a Gabón, ocurrida el 17 de julio pasado en atención a una invitación del presidente de ese país africano, Ali Bongo. El presidente Bongo está al mando de Gabón desde el fallecimiento de su padre, Omar Bongo, en 2009, quien al momento de su muerte llevaba más de cuarenta años en el poder.



El astro del fútbol argentino Lionel Messi junto al dictador Ali Bongo.


El jugador de nacionalidad argentina y ganador de cuatro balones de oro de la FIFA con el club FC Barcelona de España negó categóricamente haber recibido 3,5 millones de euros de la familia Bongo por su visita, pero se mostró entusiasta en las múltiples actividades que realizó durante su breve estadía en Gabón. Desde 1967, la familia Bongo ha ejercido un control absoluto sobre la sociedad gabonesa y sobre la política y economía del país. Desde entonces, la familia Bongo ha hecho de Gabón su propio estado feudal y ha saqueado de manera sistemática sus vastos recursos naturales.

“Lionel Messi ha dañado seriamente la credibilidad de su propia fundación benéfica al ponerse al servicio de la familia Bongo y servir como instrumento de relaciones públicas de esta cruel y corrupta dictadura”, dijo el presidente de Human Rights Foundation, Thor Halvorssen. “Es perturbador e incoherente que Messi, quien apoya los derechos de los niños e incluso funge como embajador de la UNICEF, se haya prestado para alimentar el aparato propagandístico de un régimen cleptocrático que se rehúsa a investigar crímenes horrendos, entre ellos, el sacrificio ritual de niños”, dijo Halvorssen.

Según lo documentado por la prensa internacional y grupos de la sociedad civil de Gabón, niños de aquel país son periódicamente asesinados y sus órganos extraídos para el consumo humano, como parte de una superstición canibalesca según la cual quien come órganos y partes humanas incrementaría su poder. Activistas locales como Marc Ona Essangui, fundador de la ONG Brainforest, afirma que hay casos en que políticos de Gabón han sido denunciados por comerse los ojos, labios y partes genitales de niños que son sacrificados para ese efecto.

La visita de Messi fue transmitida por la televisión estatal gabonesa y utilizada como propaganda interna por la dictadura, a la vez que muchas fotos y actualizaciones fueron publicadas mundialmente a través de internet. La gira promocional de Messi incluyó una visita a un hospital estatal y el evento de inauguración de un restaurante de propiedad de la familia del dictador.

“El viaje de Messi es parte de una campaña de relaciones públicas de la familia Bongo que tiene por objetivo promocionar la Copa Africana de Naciones 2017. El torneo se llevará a cabo en Gabón con un enorme costo para las arcas del Estado, pese a que la malversación de fondos por parte de la familia Bongo tiene al veinte por ciento de la población viviendo con menos de 2 dólares diarios”, dijo Halvorssen.

La familia Bongo tiene una mala reputación por utilizar el tesoro nacional como si fuera su cuenta bancaria personal, llevándose hasta un veinticinco por ciento del PIB del país para uso personal. El gobierno se respalda en una red de corrupción que opera de manera similar a la mafia, en la que miles de supuestos funcionarios públicos reciben salarios pese a no prestar servicio alguno para el gobierno. HRF considera a Gabón como uno de los regímenes más represivos y corruptos del mundo. Pese a tener un ingreso per cápita cuatro veces más alto que la mayoría de las naciones sub-saharianas, un tercio de la población sufre por debajo de la línea de la pobreza.

Ali y su familia son dueños de más de tres decenas de casas de lujo en el exterior, algunas valuadas hasta en 100 millones de euros, y son dueños de una flota de más de cien automóviles exóticos que incluyen Ferraris, Bentleys y Rolls Royces personalizados. La familia Bongo y su red de corrupción ha sido investigada por el gobierno francés y cuenta con setenta cuentas bancarias, yates, aviones privados y una enorme colección de arte. Documentos obtenidos por la prensa francesa revelan que la familia gastó 86 millones de dólares en tan solo una agencia de viajes privada suiza.

En el pasado, HRF ha condenado públicamente a celebridades por similares muestras de apoyo a dictadores de alrededor del mundo. Algunos ejemplos son el penoso homenaje de Hillary Swank al déspota checheno Ramzan Kadyrov y la visita en helicóptero de Erykah Badu a Suazilandia, en donde cantó para la monarquía absolutista de ese país.

“Resulta sorprendente que los representantes de Messi y el atleta mismo hayan decidido poner su prestigio al servicio de un violador de derechos humanos, más aún considerando las recientes humillaciones públicas que sufrieron Jennifer López, Mariah Carey y Kanye West por motivos similares”, dijo el director de estrategias de HRF, Alex Gladstein. “Si Messi realmente quiere ayudar a la gente de Gabón, HRF recomienda que en lugar de salir de fiesta con sus opresores, se pronuncie formalmente en solidaridad con los disidentes que están siendo perseguidos, y presione al régimen a investigar los asesinatos rituales de niños”, dijo Gladstein.

HRF es una organización sin fines de lucro, independiente y apolítica, que promueve la defensa de los derechos humanos a escala mundial, con énfasis en sociedades cerradas.

Contacto: Jamie Hancock – Human Rights Foundation, (212) 246.8486, jamie@thehrf.org




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